La Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929

Cartel Expo Sevilla 1929La Exposición de 1929 es un hecho irrepetible, ya sea por las circunstancias que lo rodearon como por los avatares del propio Certamen. Por tal motivo habría que distinguir dos etapas.

La primera de ellas, comprende el período que va desde el origen de la misma (1909), y sus antecedentes históricos hasta 1925; en el mismo se puede constatar la larga etapa de gestión municipal, con división de opiniones y continuos retrasos debido a la inestable situación tanto local, como nacional e internacional, así como por la falta de liquidez de los distintos Comités. Es la etapa de la Exposición Hispano-Americana al mando del Conde de Urbina.

La segunda etapa se inicia con la presidencia del Conde de Colombí, ya en este periodo el Gobierno Central asume con más fuerza la dirección del mismo, tomándose ya decisiones permanentes: Emplazamiento definitivo, gestiones a nivel diplomático, así como una actividad constructiva sin precedente. Hay que destacar por su empeño en la conclusión de la Exposición a José Cruz Conde (1926-1930) por su apasionada personalidad convirtiéndose en la máquina que empujaría al resto.

Un proyecto. POR SEVILLA Y PARA ESPAÑA
Exposición Hispano Americana en nuestra ciudad

Este titular a toda plana y en portada de “EL CORREO DE ANDALUCÍA” de 26 de Junio de 1909, resumía en pocas palabras, las pronunciadas por el Comandante D. LUIS RODRÍGUEZ CASO en los salones de la sede de la Capitanía General, con motivo de la entrega de un sable de honor, costeado por suscripción popular, como homenaje y reconocimiento al promotor de la Fiesta “España en Sevilla” celebrada del 22 de Abril al 3 de Mayo de 1908. Homenaje a este singular personaje, militar e industrial, por su perseverancia, imaginación y entusiasmo, que a pesar de la frialdad con que fueron recibidas sus palabras por las autoridades presentes, luchó con abnegación y ahínco por “una Exposición Internacional Hispano-Ultramarina, Exposición Internacional España en Sevilla o Exposición Internacional Hispano-Americana”; fijando en principio como fecha de celebración dos años más tarde.

Guia OficialEl respaldo popular y de los medios de comunicación, sobre todo la prensa, no se hizo esperar, no en balde y según Narciso CIAURRIZ este convencimiento comenzó con motivo de la celebración de la ”Exposición de Productos Sevillanos e Industrias Agrícolas, Vinícolas y Mineras” que permaneció abierta desde el 27 de Abril al 5 de Junio de 1905 y considerado como el más importante evento de estas características realizados hasta la fecha y que culminaría 3 años más tarde con la celebración de la ya mencionada Fiesta “España en Sevilla” que supuso un rotundo éxito. Estos dos acontecimientos, en unión a los celebrados al final del siglo XIX, podemos considerarlos como los precursores de la futura Exposición Ibero-Americana.

La posibilidad de poder celebrar el Magno Certamen en Sevilla, fue el pretexto idóneo para despertar la conciencia de una ciudad aletargada, carente de todo tipo de servicios y anclada en el pasado. Los ciudadanos y las fuerzas vivas, empresarios, partidos políticos, sabían de los beneficios que a la larga producían este tipo de acontecimientos, en especial la difusión de las nuevas corrientes arquitectónicas, los avances urbanísticos que se experimentan en las ciudades-sedes y en consecuencia el empuje producido en el desarrollo industrial de la zona, así como el intercambio comercial que se gesta en el seno de las mismas.

Guia Oficial de la Exposición

Un beneficio traducido en un intento solidario de todos los estamentos sociales para conseguir un progreso económico y cultural a semejanza de la edad de oro sevillana, que más adelante le será añadida también su vocación americanista. La consolidación del turismo como fuente de ingresos y acicate del lanzamiento de la ciudad que perduraría aún después del certamen. La necesidad urgente de una reforma urbana en profundidad, abriendo nuevos cauces de expansión a la ciudad, asfixiada por su estancamiento en el pasado, sin servicios públicos y carentes de soluciones, mejorando el deplorable aspecto en un corto plazo de tiempo.

Desde que se hizo público el proyecto de la celebración de una Exposición Hispano – Ultramarina el 25 de Junio de 1909, fueron ocurriendo una serie de acontecimientos que llenaron de desilusión y desánimos a los que tan fervientemente habían apoyado la celebración del Certamen; en un principio y a pesar de que el Gobierno prestó su apoyo, la agresión de las tribus rifeñas a los trabajadores españoles de las minas de hierro del Rif que desembocarían en la Segunda Guerra de Marruecos en 1911 y los sucesos de la “Semana Trágica” en Barcelona entre el 26 de julio y el 2 de agosto de 1909 acallaron el proyecto expositivo. A finales de 1909 parecía que nadie se acordaba del tema, por lo que cabe pensar que los compromisos contraídos tanto por la prensa como por parte de la opinión pública y los políticos locales eran de dudosa autenticidad.

Plano Expo

Es la presencia del nuevo Alcalde, el liberal Antonio Halcón, el que decide comprometer al Ayuntamiento con la Exposición; movilizando al pueblo en una gran manifestación ante Alfonso XIII de visita a la ciudad el 14 de Marzo de 1910, tras lo cual el Presidente del Gobierno José Canalejas dijo a un comisionado “el Rey se ha hecho muy sevillano”. De hecho Alfonso XIII visitó muy frecuentemente la ciudad, estando encariñado con ella, interesándose posteriormente por las obras de la Exposición e influyendo en las tomas de decisión.

A partir del 19 de Marzo de 1910 Sevilla contó con el permiso oficial y la promesa de una importante subvención estatal. Sin embargo aquí no terminan los problemas cuya envergadura pocos sospecharían en esas fechas.

La falta de liquidez del Comité ejecutivo supuso un gravísimo inconveniente, no adoptándose las soluciones precisas; asimismo el Ayuntamiento asumió importantes responsabilidades económicas, incluidas las de un posible déficit, sin que se estudiara la forma de hacer frente a los gastos, a fin de conseguir del Estado importantes ayudas económicas que invertiría en la ejecución de bellos y lujosos ensanches exteriores.

Curiosa foto panorámica de la época (obsérvese que los árboles y palmeras están recién plantados a la izquierda en entonces llamado Palacio de la Industrias y Artes Decorativas (hoy pabellón mudéjar) al frente el Pabellón Real y a la derecha en el impresiónate Palacio de las Bellas Artes (hoy Museo Arqueológico). La espectacularidad de esta plaza no fue ajena la industria hollywoodiense y en ella se rodaron míticas películas como Lawrence de Arabia de David Lean o “El viento y el león”

Superada ya las primeras dificultades, la Exposición empieza a caminar; las posibilidades económicas eran modestas, por lo que se exige un profundo estudio sobre los objetivos, sin olvidar el principio de que casco urbano y exposición van unidos.

Con una subvención por parte del Gobierno de 3.000.000 de pts., pagaderas en décimas partes a partir de 1913, y cantidades aportadas por el municipio se inician las obras previa fijación del emplazamiento y proyectos iniciales, cuya convocatoria de concurso ganó Aníbal González el 26 de Septiembre de 1911.

Plaza de España, durante la inauguración de la Exposición Iberoamericana de 1929

Mientras tanto se iniciaron las primeras actuaciones urbanísticas en la ciudad: El nuevo Matadero, el ensanche del Barrio de Santa Cruz, la prolongación de la calle Júpiter, la demolición de los caños de Carmona y del ex-convento de San Pablo; Así como la reforma del Parque de María Luisa por J.N.N. Forestier.

Con la aprobación del Reglamento de la Exposición el 30 de Diciembre de 1912, se llegó a la conclusión de que aún quedaba mucho por hacer, lo que produjo en primera instancia una serie de aplazamientos primero para 1915 después para 1916, debido a los retrasos sufridos por las obras en 1913 y el estallido de la 1ª Guerra Mundial en el verano de 1914.

El año 1914 es un año de inflexión sobre los acontecimientos, en él se produce la marcha del Alcalde Antonio Halcón (enero), el nombramiento del Conde de Urbina al frente del Comité, la apertura del Parque de María Luisa (Abril) y el estallido de la Guerra Europea. En este año el Gobierno Central autoriza al Ayuntamiento a emitir arbitrios especiales, con las lógicas protestas de los ciudadanos, al objeto de hacer frente a los gastos del Certamen y sus obras conexas. Permitiendo a la Corporación Municipal disponer de ingresos estables a fin de responder a las obligaciones contraídas.

El Palacio de las Bellas Artes, hoy sede del Museo Arqueológico, en esta impactante panorámica recién estrenado. Afortunadamente todo este conjunto monumental ha llegado a nuestros días intacto para delicia visual de propios y extraños

Con estas medidas, durante los siguientes años se aprueban un gran número de iniciativas, La Plaza de España, la unión del Parque de María Luisa con el Prado de San Sebastián, el Aeródromo Militar de Tablada, la utilización de los Jardines de San Telmo, el Gran Hotel (Alfonso XIII), la alineación de gran número de calles, el monumento a Colón, el barrio León, la incorporación de terrenos de dominio público para el recinto del Certamen. Los ojos de los sevillanos, ven como se inaugura el moderno Matadero (1915), la Plaza de América (1916), la plaza de toros Monumental en S. Bernardo (1918), el monumento a la Inmaculada Concepción (1918), la Base Aérea de Tablada (1920) y el nuevo edificio de Correos (1921).

Pabellon de la GuerraEs la primera vez que Sevilla atrapa la atención del Gobierno, porque además de estas inauguraciones se produce una serie de acontecimientos culturales como: VII Congreso Nacional de Arquitectura (1917), Centenario del descubrimiento del Estrecho de Magallanes (1917), II Congreso de Historia y Geografía Hispano-Americana (1919-1920), el IV Centenario de la llegada de Juan Sebastián el Cano (1922)…

Son también estos años, en los que España está sumida en desajustes políticos y gran agitación social como la huelga de 1914 preludio de la petición por parte de la Unión de Comerciantes de la suspensión de las obras en marzo de 1917, así como el aplazamiento del Certamen primero para 1921 después para 1923 y posteriormente a 1924.

En noviembre de 1923, se produce el nombramiento como Comisario Regio del Conde de Colombí en sustitución del Conde de Urbina a raíz de la implantación de la Dictadura.

Primo de Rivera planteó su actuación política desde los presupuestos del regeneracionismo; su política exterior con relación a la América hispana está determinada por el hispanoamericanismo, tendencia de acercamiento espiritual de España hacia Hispanoamérica, para defender su identidad de idioma, cultura, religión y tradición histórica, aunque con motivaciones económicas de fondo.

Cuadro Inauguracion

Inauguración de la Exposición de 1929
Por Alfonso Grosso Sánchez
Expuesto en la Sala del Almirante. Alcázar de Sevilla

El acercamiento político con Hispanoamérica queda de manifiesto en el interés con que el gobierno asumió la idea de la Exposición de 1929. A partir de 1925 el gobierno central se encargó de tutelar el Certamen, creando para ello el cargo de Comisario Regio. En ese año se creó dentro del Ministerio de Estado la sección de política de América, para que el Comité de la Exposición contactara directamente con los distintos países. Ante el escaso interés internacional que levantó la Exposición se nombraron Delegados Honoríficos del Comité en las Repúblicas Americanas, y también se designaron agentes de propaganda en América para impulsar la idea de la Exposición.

La sección política del Ministerio de Asuntos Exteriores se dividió en dos, una de ellas dedicada a Hispanoamérica. De ella dependía una Oficina de Relaciones Culturales. Se afianzaron los lazos culturales con las Casas Regionales o Casas de España en América, dando acogida a los emigrantes españoles y difundiendo su cultura.

Siendo Elías Tormo el titular de la cartera de Instrucción Pública, y dentro de este acercamiento cultural, hay que destacar la introducción de una asignatura de Historia de América en los planes de Bachillerato españoles y la intensificación de los estudios de arte hispanoamericano, con la creación, en la Universidad de Sevilla, de una cátedra de Historia del Arte Hispanoamericano a partir de la iniciativa del arquitecto argentino Martín Noel.

Inauguración de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, 1929

El 9 de mayo de 1929 se inauguró oficialmente la Exposición Iberoamericana. El Certamen abarcó tres grandes Secciones: Arte, Historia y Comercio. La primera de ellas se convirtió en elemento esencial con una Exposición de Arte Retrospectivo y otra de Arte Moderno. La Historia también tuvo gran protagonismo, sobre todo la de la Colonización española en América. El Comercio sirvió para fortalecer los mercados ultramarinos, apoyándose en la acción oficial y en la mejora de los regímenes económicos que por igual afectan a materias de comunicación, de propiedad industrial o de organizaciones financieras de crédito.

Casualmente este evento, que se erigió en punto culminante del vínculo recuperado entre España y las naciones hispanoamericanas, fue a la vez canto del cisne del mismo, cerrándose poco después el capítulo que había comenzado a finales del XIX. El mismo año de 1929 mostró su cara menos amable a partir del crack de la Bolsa de Nueva York, que generó una cadena de debacles económicas a nivel mundial. Ni España ni las naciones del Nuevo Mundo escaparían al infortunio, y la Península vio el final del reinado de Alfonso XIII en 1931 y, sólo un lustro después, el estallido de la guerra civil.

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