La Nao Santa María

Junto a las otras dos naves de la expedición –La Niña y La Pinta- La Santa María fue la mayor de las tres embarcaciones que Cristóbal Colón utilizó en su primer viaje al Nuevo Mundo en 1492.

Se ha calculado que la Santa María pudo tener en torno a 23 m de eslora y tres mástiles. Un pasaje del Diario de Colón enumera las velas que arbolaba: «maestra y dos bonetas y trinquete y çebadera y mezana y vela de gavia»[i].

Nao Sta Maria

La réplica de la Santa María formaba parte del Pabellón de la Marina de Guerra de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 y estaba fondeada frente a dicho pabellón. Su arquitecto fue Vicente Traver y Tomas, de estilo regionalista, fue construido entre 1927 y 1928. Hoy es la actual sede de la Comandancia Militar de Marina

El propietario de la Santa María fue Juan de la Cosa (Santoña, entre 1450 y 1460-Turbaco, 28 de febrero de 1510) navegante y cartógrafo conocido por haber dibujado el mapa más antiguo que se conserva en el que aparece el continente americano.

Camarote
Cámara del comandante de la nao Santa María replicada en 1892

Durante el transcurso del primer viaje al Nuevo Mundo, el 25 de diciembre de 1492, la nave encalló en la costa noroeste de la actual República Dominicana, quedando inservible o zozobrada y sus maderas se usaron para construir un fortín con empalizada que fue llamado «Fuerte Navidad».

Cesáreo Fernández Duro lo refiere así:

“Varó de noche sobre el Guarico (Santo Domingo) el 25 de diciembre y aunque se picaron los palos (desarbolar) y se alijó por completo (vaciar) con ayuda de canoas de indios, no pudo sacarse. Se salvó toda la gente y los pertrechos. Colon transbordó a la carabela Niña.” [ii]

La Nao Santa María

Treinta años más tarde, en 1960, para la emisión de la isla británica de Santa Lucia, con motivo de la nueva Constitución de las islas de Barlovento y Sotavento, la imprenta Waterlow & Sons Ltd. como propietaria del diseño, volvió a utilizar la imagen de la nao ‘Santa María’ vista de popa.

Existe un cierto anacronismo en el diseño ya que si bien es cierto que Colón visitó la isla, no fue sino hasta el cuarto viaje, el 13 de diciembre de 1502, día consagrado a Santa Lucia de Siracusa, de ahí el nombre de la isla

Desde entonces, varias han sido las réplicas que a lo largo de los años se han realizado de la carabela.

Ya en 1892 durante la regencia de la Reina María Cristina, el gobierno de Antonio Cánovas del Castillo, a través del Ministerio de Marina, entonces al mando del Ministro José María de Beranger (Cádiz,1824–Madrid, 23 de enero de 1907), el 15 de mayo dicta una Ley por la que “Sé autoriza al Ministro de Marina para que con motivo de la conmemoración del Cuarto Centenario del descubrimiento de América, se construya una carabela, fiel reproducción de la histórica Santa María, aprovechando para ello los materiales a propósito que existen en el Arsenal de la Carraca sin aplicación directa en las modernas construcciones, así como el personal de la Maestranza que sea necesario”[iii], la reproducción fue botada el 26 de junio de 1892 y  posteriormente sería presentada en la Exposición Universal de Chicago de 1893.

Astilleros
Proceso de construcción en los Astilleros de Horacio Echevarrieta. Cádiz

Habrían de pasar más de treinta años hasta que el 22 de junio de 1924, ya bajo el reinado de Alfonso XIII, Honorio Saturnino Cornejo Carvajal. Ministro de Marina (Zalamea la Real – Huelva, 25 de noviembre de 1861 – Madrid, 1937) del gobierno del General Primo de Rivera presentara al Rey la disposición del Consejo de Ministros por la que se acuerda llevar a cabo la construcción de una carabela, reproducción de la “Santa María” que llevó Cristóbal Colón al descubrimiento de América y que, fondeada al pie de la Rábida, como pontón depositario del Museo Colombino, sirva de histórica recordación que se añada a la de aquellos lugares donde dio comienzo el viaje glorioso que constituye la mayor epopeya de los siglos.”[iv] Y para lo que destina un presupuesto de 220.000 pesetas.

El 28 de Diciembre de 1927 se firmó el contrato entre el Ministerio de Marina y los Astilleros de Horacio Echevarrieta. La Exposición Iberoamericana, junto con la Universal de Barcelona supuso un altavoz propagandístico no solo para el gobierno español sino también para figuras destacadas de la industria nacional como Echevarrieta. El mismo contó con un pabellón propio, de carácter efímero, construido por el arquitecto Muguruza en la avenida de Portugal, en el recinto ferial.

El buque se entregó a la Armada el 4 de Mayo de 1929. Tras realizar las pruebas reglamentarias de navegación y vela, el 13 de Abril de 1929, la carabela partió para Sevilla al mando del Teniente de Navío Julio Guillén Tato (Alicante, 1897-Madrid, 1972) que a la postre sería nombrado Director del Archivo General de Marina y Museo Álvaro de Bazán (1949) y el 23 de junio de 1963 tomaría posesión del sillón ‘e’ de la Real Academia Española de la Lengua.

La carabela fue construida en los astillero gaditanos de Horacio Echevarrieta, con maderas nobles y estuvo dotada de cuatro velas así como estandartes y gallardones de la época, tenía una eslora de 24,5 metros y 7,78 de manga y podía arrastras un peso muerto de 102 toneladas. También se le dotó de armas de fuego de la época con cuatro lombardas y cuatro falconetes.

Sello
Nao Santa María
Emisión de 1964

La arribada de la reproducción de la nao capitana en el viaje colombino, fue todo un acontecimiento. A su llegada al Puente de Hierro o de Alfonso XIII, el día 8 de mayo, víspera de la inauguración de la Exposición, fue remolcada por el cañonero Laya y escoltada por los destructores Alsedo y Lazaga, hasta un embarcadero realizado cerca del Pabellón de Marina. Al mando del Teniente de Navío Sr. Guillén, la entrada fue apoteósica entre la salva de cañones de los barcos que la daban escolta y los vítores y aplausos del público apiñado en ambas orillas del río. De los mástiles de la Santa María ondeaban además de la Bandera de España, la de los Reyes Católicos, el Pendón de Castilla y la insignia de Casa de Colón, anclas doradas horizontales sobre fondo azul.

El 31 de diciembre de 1930 el Ministerio de Marina “…clausurada la Exposición Iberoamericana de Sevilla y no ofreciendo utilidad alguna para la Marina de guerra la tenencia de dicha carabela y dado que su exhibición ofrece, en cambio, indudable importancia e interés al Patrimonio Nacional de Turismo…” decide su cesión al Patronato, eliminándola de la lista de buques de la Armada, “… en la inteligencia de que dicha entidad sufragará cuantos gastos origine la conservación y entretenimiento de la nombrada nao”.[v]

El 2 de febrero de 1945, en aguas de Alicante la nao ‘Santa María’, que venía siendo remolcada desde Valencia para ser sometida a reparaciones en el arsenal de Cartagena, naufragó como consecuencia de un temporal y del mal estado del barco.

[i] Gorostiza Dapena, Leopoldo (2010). «Las naves colombinas: historia y reconstrucciones científicas». Actas de las Jornadas de Historia sobre el Descubrimiento de América Tomo I. Universidad Internacional de Andalucía. pp. 74-103. ISBN 978-84-7993-094-3.
[ii] Fernández Duro, Cesareo (1867). Naufragios de la Armada española: Relación histórica formada con presencia de los documentos oficiales que existen en el Ministerio de Marina. Madrid.
[iii] Gaceta de Madrid del 17 de Mayo de 1892. Núm. 138. Tomo II- Pág. 545
[iv] Real Decreto-Ley  1.114 publicado en la Gaceta de Madrid, el 24 de Junio de 1927. Núm. 175. Pág. 1739.
[v] Real Decreto 106 de 31 de diciembre de 1930 publicado en la Gaceta de Madrid, el 9 de Enero de 1931. Núm. 9. Pág. 223.