La estafa de los billetes portugueses
Conforme al Art. 14 de la Ley de 29 de julio 1887 sobre la creación del Banco de Portugal, este tenía la adjudicación exclusiva para la emisión de papel moneda en el país hasta el límite del doble del capital desembolsado.
En 1924, a fin de satisfacer las necesidades del gobierno, el banco había emitido papel moneda en proporción a cien veces su capital, y siempre que el Gobierno necesitaba más fondos recurría al banco, solicitando la emisión de más dinero. Esta forma de proceder no era exclusiva de Portugal siendo una práctica común en muchos países de Europa después de la guerra.
Desde 1891, los billetes portuguesas eran convertibles en oro o plata y el único coste para su emisión fueron los gastos de la impresión. En 1918, el cambio era de 8 escudos por 1 libra y en 1923 se ajustó el cambio a 105 escudos para comprar la misma libra.
El Banco de Portugal había sido organizado con la misma estructura que todos los bancos centrales, siguiendo el modelo del Banco de Inglaterra. El banco británico con respecto a la retirada de billetes, procedía de la siguiente manera: cuando era devuelto un billete, en cualquier estado, se registraba el número de serie y se procedía a su retirada de la circulación para posteriormente ser quemado. El banco portugués tuvo una práctica un poco diferente: recibía los billetes, que se lavaban y se reparaban, posteriormente se clasificaban por serie y número para un nuevo uso.
La explicación a esta práctica es que los billetes utilizados por el banco eran impresos en el extranjero, siendo una fuente de evasión de impuestos. En aquel momento el suministro de billetes a Portugal era realizado por Waterlow & Sons y por Bradbury, Wilkinson & Co., una subsidiaria independiente de la American Bank Note Company desde 1903.
Sir William Waterlow(1871-1931)
La impresión de papel moneda se mantuvo prácticamente como un monopolio de las empresas localizadas en Europa y Estados Unidos, que tenían la tecnología, hasta mediados los años 60, después de esto, por cuestiones de economía y de seguridad, muchos países crearon sus propios fabricantes.
El 4 de diciembre, 1924 el comerciante holandés Karel Marang se dirigió a la sede principal del gran imperio tipográfico de Waterlows, situado en Great Winchester Street, en Londres, próxima al Banco de Inglaterra, la Bolsa y las sedes de las principales compañías de seguros. En este fatídico día, Karel Marang presentó el contrato que daría lugar, años más tarde, a la desaparición de la empresa como impresora de papel moneda. Se presentó llevando varios documentos: una tarjeta de presentación que lo identificaba como cónsul general persa en La Haya, una carta del ministro portugués, también en La Haya, una carta de presentación de una empresa de impresión tradicional holandesa, con sede en Haarlem Joh. Enschedé en Zonene incluso un contrato entre un sindicato holandés y el Banco de Portugal para el desarrollo de la economía de Angola, entonces colonia portuguesa.
Marang fue presentado al director de la compañía, Sir William Waterlow, que a pesar de ser una persona con experiencia en el campo de los negocios, finalmente aceptó la orden de 200.000 billetes de 500 escudos del Banco de Portugal, con la efigie de Vasco da Gama marcando el comienzo de lo que sería uno de los mayores fraudes conocidos en papel-moneda.
Para entender este caso, antes debemos conocer a Artur Virgilio Alves Reis, este personaje planeó y ejecutó el plan completo para la impresión fraudulenta de billetes de banco de 500 escudos, impresos por la compañía Warterlow & Sons en 1925.
Nacido en 1896, Reis llegó a Angola en 1916. Con tan solo 17 años de edad casa con María Luisa Jacobetti de Azevedo. Gracias a la influencia de la familia de la mujer y un diploma falso de ingeniero de la Universidad de Oxford, de la inexistente escuela «Polytechnic School of Engineering», consiguió un trabajo en el Departamento de Obras Públicas, siendo el único «ingeniero» de Oxford en Angola, consiguió un trabajo en la Compañía de Ferrocarriles de Moçâmedes. Llegando incluso a controlar la compañía y manipulando ilegalmente el mercado de valores con acciones de la empresa.
Al regresar a Lisboa, se descubrieron los hechos, por los que fue condenado a dos meses de prisión. En la cárcel, concibe un plan para desarrollar la mayor estafa realizada en Portugal: la falsificación de dos millones de billetes de 500 escudos.

Anverso del billete de 500 escudos, impreso inicialmente para el Banco de Portugal en 1922 por Waterlow & Sons por un total de 600.000 billetes e impresos de nuevo posteriormente por esta impresora a través del fraude cometido por Artur Virgilio Alves Reis.
En 1924, Alves redactó un documento falso un tanto ridículo. En pocas palabras, el escrito aseveraba que un grupo internacional de inversionistas le prestaría cinco millones de dólares a Angola. A cambio, el consorcio recibiría el derecho de emitir billetes por un valor de cinco millones de dólares. Parece inconcebible que alguien en su sano juicio tomara con seriedad semejante documento.
Audazmente, Alves siguió adelante. Hizo firmar por un notario el documento y posteriormente llevó el contrato al consulado británico, donde lo adornaron con el sello consular, autenticando la firma del notario. Alves estampó la firma de Francisco da Cunha Rego Chaves, el Alto Comisionado de Angola, en su impresionante contrato. Alves reunió una banda de influyentes pillos sin dejar que ellos participaran en el plan. Al menos, no al principio. Karel Marang, Jose Bandeira y Adolf Hennies eran influyentes hombres de negocios con distintos delitos de robo en su pasado. Marang había sido el Cónsul General de Persia en Ámsterdam. Bandeira era el representante de Portugal en Países Bajos. Usó su influencia para que la representación diplomática portuguesa en La Haya le extendiera un pasaporte diplomático a Marang, con lo cual Marang aparecía como un mensajero acreditado del gobierno de Portugal.
Karel Marang, fue designado para acercarse a una compañía impresora de papel moneda. En los planes iniciales se pensó en una empresa alemana para llevar a cabo la impresión de los billetes y nunca las empresas impresoras que trabajaban con el Banco de Portugal, en aquel momento Waterlow & Sons y Bradbury, Wilkinson & Co., ambas ubicadas en Londres.
Los billetes elegidos para ser impresos serían los 500 escudos, con la imagen del poeta João de Deus Ramos y 1.000 escudos con la imagen de Luis de Camões. Estos dos billetes fueron impresas por Bradbury, Wilkinson & Co., pero ambos presentan el borde en blanco, sin la marca del impresor.
Como resultó imposible lograr la impresión de los billetes en Alemania, Karel Marang contacto inicialmente con el impresor de papel moneda holandés Joh.Enschedé en Zonen en Haarlem, Países Bajos. Este impresor le explicó que no podía reproducir la obra de otro impresor y le preguntó por qué no recurría a la misma empresa que hizo la impresión original.
Artur Virgilio Alves ReisEn la mañana del 4 de diciembre 1924 Karel Marang salió del Great Eastern Hotel para asistir a su cita en las oficinas de Waterlow & Sons Ltd. con Sir William Waterlow, Presidente y Director General de Operaciones de la firma. Al ser presentado al Presidente, Marang explicó que era miembro de un sindicato holandés que proveía ayuda en la Provincia de Angola, en aquel momento una colonia portuguesa, para solucionar los problemas financieros del país. El sindicato tenía que adelantar 5.000.000$ al gobierno de Angola, a cambio el Banco de Portugal permitiría al sindicato la impresión de billetes, que contendrían la sobrecarga “ANGOLA” cuando llegaran a la colonia. Para Sir William, que se enorgullecía de mantenerse al día en los asuntos financieros del mundo actual, esto no pareció inusual, especialmente cuando, junto con esta información, Marang presentó un contrato aparentemente firmado entre un tal Alves Reis y el gobierno de Angola. El contrato estaba escrito en portugués y francés y el buen conocimiento de francés de Sr. William, le permitió leerlo y obtener una idea aproximada de su contenido.
Se adjuntaba a este contrato dos billetes emitidos por el Banco de Portugal, de la serie llamada ‘poetas’; Uno llevaba la cara de Luis de Camões, el poeta épico portugués del siglo XVI, y el otro representa la cara de un poeta romántico del siglo XIX llamado João de Deus Ramos ambos por valor de 1.000 escudos, en ese momento el equivalente de 10 £. Tan pronto como Sir William vio estos billetes, supo que habían sido impresos para el Banco de Portugal por el gran rival de Waterlow en Londres, Bradbury Wilkinson y tuvo que tomar una decisión: o que Waterlow realizase trabajo o renunciar a él y dejar que Marang propusiese el trabajo Bradbury Wilkinson.
Sir William señaló a Marang que la impresión de los billetes había sido hecha por una empresa estadounidense, lo que técnicamente era correcto, porque Bradbury era una filial de la American Bank Note Company. Lo que no dijo fue que habían sido impresos en Londres. Marang preguntó entonces a Sir William si era posible reproducir los dos billetes. Sir William respondió que posiblemente podrían hacerse, pero que Waterlow mantenía la política de no hacer copias de productos de otras empresas, y que solo el trabajo del grabado de las placas necesitaría varios meses. Marang declaró que esto no era posible porque los nuevos billetes debían ser entregados en Angola al nuevo Alto Comisionado a finales de febrero de 1925. Sir William añadió que era lamentable que Marang no hubiera traído el billete que Waterlow había producido para el Banco de Portugal – el billete de 500 escudos de Vasco da Gama-, puesto que ya tenían las placas y el trabajo podría comenzar casi de inmediato. Después de mucha deliberación Marang fue «persuadido» para aceptar los billetes de valor más bajo, dejando Sir a William muy satisfecho de haberle quitado el contrato a Bradbury Wilkinson en sus propias narices.
Artur Virgilio Alves ReisEn 1946
Alves Reis también falsificó dos cartas del Banco de Portugal, en las que se aprobaba la transacción.
A principios de 1925, 200.000 billetes de 500 escudos se imprimieron por un coste de 1500 £.
Una vez que los billetes llegaron a Portugal, Reis y sus asociados comenzaron a utilizarlos en tantas formas imaginativas como sea posible; obviamente los depositaron en cuentas bancarias y los utilizaron para comprar moneda extranjera. También comenzaron a adquirir todos los productos propios del más lujoso estilo de vida, compraron coches, joyas y otros objetos de valor para ellos, sus amigos y parientes. También se compró una magnífica mansión de cuatro pisos, conocida localmente como el Menino d’Ouro, “el Palacio del Niño de Oro”. Revestido con maderas brasileñas raras y, lo más importantes para Reis, tenía una caja de seguridad hábilmente oculta bajo el suelo de la biblioteca.
Alves Reis fundó un banco, El Banco de Angola y la Metrópolis, con sucursales en Lisboa y Oporto que fueron financiados con los billetes duplicados. El Banco prosperó, ofreciendo dinero a tipos de interés menores que los competidores.
Con el desarrollo del negocio, realiza nuevos pedidos de billetes a Waterlow, en esta nueva ocasión 380.000 billetes.
Para cubrir las huellas de estas operaciones ilegales con el papel moneda, Alves Reis comenzó a comprar acciones del Banco de Portugal hasta convertirse en accionista mayoritario y de esta manera hacer imposible que los funcionarios del banco pusieran en marcha una investigación sobre los billetes duplicadas.
Para poner en circulación los billetes de 500 escudos comenzó a realizar transacciones en divisas, principalmente en la ciudad de Oporto, donde había importantes negocios de exportadores de vino. Con el aumento de moneda, hubo muchos rumores de falsificación, pero cuando se examinaron los billetes, se confirmó que estos eran auténticos.
Todo iba bien, cuando un contable de Oporto decidió informar al Banco de Portugal de que el propietario de la Casa de Cambio donde trabajaba no llevaba a cabo la contabilidad adecuada de los billetes provenientes del Banco de Angola y Metrópolis y que el secreto de la prosperidad del banco era únicamente que los billetes que distribuían eran falsos. De hecho el contable no sabía nada de los billetes, él sólo se hizo eco de la opinión general de que había algo extraño con aquella prosperidad del banco.
Una queja era todo lo que necesitaba el Banco de Portugal para abrir una investigación al Banco de Angola y Metropolis, lo que finalmente sucedió.
En la investigación se encontró que el banco tenía una gran cantidad de billetes de 500 escudos, todos auténticos. En un análisis posterior, se encontró que había billetes con números duplicados y no era posible distinguir cual era el auténtico.
Cuando se conoció la noticia cundió el pánico. Todo el mundo quería deshacerse de los billetes de 500 escudos, como la imagen de Vasco de Gama. Ante el pánico y no habiendo manera de distinguir los billetes falsos de los auténticos, el Banco de Portugal decidió retirar todas los billetes de 500 escudos, lo que desestabilizó toda la economía portuguesa.

Colas a las puertas del Banco de Portugal para cambiar los billetes de 500 escudos falsos emitidos por el Banco de Angola y Metrópoli (8 de diciembre de 1925)
Había algunas diferencias entre los billetes del Banco de Portugal y los de la emisión de Alves Reis, aun siendo éstos de la misma imprenta.
En la emisión autentica los números de serie no pasaban de la 1AN. El Banco de Portugal nunca utiliza dos vocales juntas, de manera que las series 1AE y 1AI fueron parte de la emisión de Alves Reis. Las letras W e Y, no existían ya que no forman parte del alfabeto portugués.
Después de la reunión, Waterlow & Sons informó de la existencia de dos detalles que distinguían las emisiones: en los billetes emitidos a Alves Reis aparecían las letras en micro-caracteres «I P» junto a la flor de lis de la esquina inferior izquierda del anverso y, en el borde blanco, el nombre del fabricante fue acompañado por una coma adicional, Waterlow & Sons, limited, Londres y no Waterlow & Sons Limited, Londres como que aparece en el original.

Detalle del margen blanco del billete de 500 escudos que contiene el nombre de la imprenta Waterlow & Sons Limited, Londres, impresos con error, en los originales aparecía Waterlow & Sons Limited Londres, sin la coma entre el nombre y Limited. Esta sería una de las características de los billetes emitidos por el grupo de Alves Reis, sin embargo, es probable que algunos billetes emitidos legítimamente puedan tener esta característica.
Alves Reis fue detenido cuando regresó a Angola sin ofrecer resistencia, a pesar de tener la oportunidad de escapar.
Después de un complicado proceso, tres de los cuatro miembros del consorcio recibieron largas sentencias de prisión. José Bandeira fue liberado después de purgar 20 años en la cárcel. Adolf Hennies fue liberado de prisión en 1936, después de pasar 11 años en ella. Murió en la miseria. Karel Marang contrató los mejores abogados. Armó una artimaña y fue absuelto, luego se trasladó a Cannes, donde paso el resto de sus días, disfrutando de una enorme fortuna. Alves Reis pasó 20 años en prisión antes de ser liberado el 7 de mayo de 1945. Se incorporó junto a sus tres hijos en su firma de importación/exportación. Pero el 8 de julio de 1955 sufrió un ataque cardíaco mortal. Murió sumido en la pobreza.
El Banco de Portugal demandó a Waterlow & Sons en Londres, obtenido en 1932 una compensación equivalente a 650.000 £ la sentencia fue ejemplar, concluyendo con la total responsabilidad del impresor e incluyendo la totalidad de la cantidad de los billetes recuperados.
Rafael Tegeo (Caravaca de la Cruz, Murcia, 1798-Madrid, 1856) fue un Pintor español. Estudió en la Sociedad Económica de Amigos del País de Murcia, con José Aparicio, y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, gracias al mecenazgo del marqués de San Mamés.
Mariano Bertuchi Nieto (Granada, 6 de febrero de 1884 – Tetuán, 20 de junio de 1955) fue un pintor español que desarrolló la parte más relevante de su carrera profesional en el protectorado español de Marruecos.
Se le considera el pintor por antonomasia del protectorado, así como el responsable de fijar la imagen de Marruecos en España a partir de mediados del siglo XX.
Sir John Bradbury
La empresa se inició en 1918 con el nombre de «Société des lignes Latécoère» (Sociedad de las líneas Latécoère) y luego (1921-1927) «Compagnie générale d’entreprises aéronautiques» (Compañía General de Empresas Aeronáuticas) y se fue concretando a lo largo de los años 20 bajo el impulso de Marcel Bouilloux-Lafont, quien retomó la línea en 1927 con el nombre, nuevamente, de Compagnie générale aéropostale. Luego de pasar por dificultades financieras la compañía sufre en 1931 una liquidación judicial y finalmente sus activos son tomados por el Estado francés en 1931, e incorporados en el seno de un nuevo conjunto empresarial denominado Air France.
De origen alemán, Seebeck llegó a EE.UU. A los 9 años de edad.